Presentación de "Gaza: poemas contra el genocidio"

El pasado 5 de noviembre se presentó en Casa Árabe el cuarto volumen de nuestra colección POESÍA NECESARIA, Gaza: poemas contra el genocidio, una antología preparada por el profesor Ignacio Gutiérrez de Terán que reúne las voces de treinta poetas palestinos. En el acto participaron los poetas Mona Musaddar, Doha Al Kahlut, Fatena al Ghorra y Mohamed Wadah Abujami, el traductor y antólogo de la obra, Ignacio Gutiérrez de Terán, el coordinador de cultura de Casa Árabe, Karim Hauser,  y contó, además, con la colaboración de Irene Maquieira, Covadonga Murias, José F. Ramos y Diego Vara, que recitaron en español los poemas leídos en árabe por sus autores.

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Los poetas Mona Musaddar, Doha Al Kahlut, Fatena al Ghorra y Mohamed Wadah Abujami con el traductor y antólogo de la obra, Ignacio Gutiérrez de Terán antes de iniciarse el acto de presentación de "Gaza: poemas contra el genocidio".

 

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Karim Hauser presenta en Casa Árabe a los intervinientes.

 

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La poesía palestina, representada por Fatena al-Ghurra, Mona Musaddar, Doha al-Kahlut y Mohamed Wadah Abujami, en la presentación de Gaza: poemas contra el genocidio en Casa Árabe de Madrid el 5 de noviembre de 2025.

 

 

 

Los poetas palestinos que dan voz a quien sufre el genocidio en Gaza: “Es un grito que sale de debajo de los escombros”

eldiario.es | Francisco Gámiz | 8 de noviembre de 2025 | fotografías de Marta Jara

 

Muchas han sido las veces que se ha reflexionado sobre para qué sirve la poesía, un dilema que toma más importancia cuando uno mira a su alrededor: ante el genocidio que Israel comete en Gaza, ¿qué pueden hacer los versos? ¿Cuán relevantes son las palabras ante las balas y la destrucción? Son preguntas a las que intentan dar respuesta los poetas palestinos que, incluso en medio de la devastación, reivindican la necesidad de contar, de dejar registro y de nombrar el dolor a través del arte. Así lo constata la escritora Mona Almsaddar (Gaza, 1995) a elDiario.es: “Sabemos que un poema no va a hacer que no haya este genocidio ni que sigamos sufriendo esta injusticia, pero es una forma de expresar lo que sentimos”.

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Fatena al Ghurra, Mona Musaddar, Doha al Kahlut y Mohamed Wadah Abujami en Casa Árabe el 5 de noviembre de 2025 antes de la presentación de "Gaza: poemas contra el genocidio". Fotografía de Marta Jara.

Con el fin de hacer llegar la voz gazatí al resto del planeta, Almsaddar ha sido una de las encargadas fundamentales de dar vida al libro Gaza. Poemas contra el genocidio (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo), una antología que reúne a una treintena de poetas que reflejan la lucha, el sufrimiento y la esperanza de quienes sufren el genocidio. Se trata de una obra que en España traduce Ignacio Gutiérrez de Terán, experto en Estudios Árabes e Islámicos, y que se ha presentado a través de recitales en la madrileña Casa Árabe. “Nuestra poesía es un grito que sale de debajo de los escombros a lo que ha sido convertido Gaza”, explica Mona Almsaddar, que ha servido de intermediaria con los participantes del poemario.

 

Entre los autores, además de Almsaddar, también se encuentra Fatena Al Ghorra (1974), referente en el feminismo palestino. Regresó a Gaza a visitar a su familia el 4 de octubre de 2023, tras quince años de estancia en Bruselas como refugiada, y obtuvo la nacionalidad en el país en 2016. Tras ser desplazada desde la ciudad de Gaza a diversas localidades dentro de la Franja con sus padres, logró salir con ellos rumbo a Bruselas, evacuados por la diplomacia belga. Como periodista de profesión, la artista alerta que “ha habido una intención clara desde el principio de evitar la entrada de periodistas extranjeros, sobre todo occidentales”.

La poeta Mona Almsaddar

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Mona Musaddar, una de las autoras antologadas en "Gaza: poemas contra el genocidio" posa con el libro en Casa Árabe el 5 de noviembre de 2025. Fotografía de Marta Jara.

“La poesía sirve para hablar de estos asuntos y, sobre todo, para desenmascarar el objetivo de toda esta política”, señala Fatena Al Ghorra, que indica que en la Franja “no solo te impiden informar, sino que dan una imagen falsa de lo que es la realidad que ellos mismos han contribuido a crear”. “Hacen que, cuando los periodistas entren o se asomen, aunque sea desde el exterior, vean una realidad que no es la de Gaza”, indica a este periódico. Ella lo ejemplifica con la “imagen de que la gente ahora mismo come en Gaza”: “Están dando cosas como alimentos ricos en grasas para que la gente de fuera crea que se está comiendo algo, pero lo que la gente necesita son proteínas, vitaminas, verduras, frutas”.

 

Uno de los poemas de Fatena Al Ghorra, El narrador, él lo contó, reza lo siguiente: “Escribe con trazos rojos en las piedras menos rugosas para que, quien venga tras de ti, aprenda a leer”. La autora, activista feminista, insiste en el poder generacional de los versos: “Esto es una cadena continua. Yo hablo para quien viene después, porque yo a su vez vine después de alguien que me dejó escrito algo sirviéndome de gran utilidad”. Además, la poeta afirma que, en el genocidio en Gaza, “no hay duda de que es la mujer quien sostiene la resistencia”. “En muchas sociedades se distribuye el papel de que quienes luchan son los hombres y las mujeres están en la retaguardia, pero Gaza ha resistido gracias a las mujeres”, dice.

La poeta Fatena Al Ghorra

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Fatena al Ghurra en Casa Árabe de Madrid el 5 de noviembre de 2025 antes de la presentación de "Gaza: poemas contra el genocidio". Fotografía de Marta Jara.

“Las mujeres han sido las que han adoptado el papel de sostener los núcleos familiares, de soportar toda la carga, de buscar alimentación, de mantener a la familia y a todos sus congéneres con vida y también de apoyar de todas las formas posibles esa lucha de la resiliencia día a día, de apoyar a la gente que está luchando”, explica Fatena Al Ghorra. La artista alude a todos los prejuicios que hay en torno a las mujeres palestinas, cuando el machismo es una lacra que afecta a todos los países sin excepción. “No todas las culturas son iguales. ¿Por qué hay esa tendencia a ver lo que tiene que hacer el resto en función del prototipo que ha creado Occidente, en concreto una sociedad capitalista?”, cuestiona la poeta.

 

Por su parte, el también escritor Waddah M. Abujami, originario del campamento de Jan Yunis, reclama la necesidad de la obra después de que la voz palestina haya sido silenciada durante décadas. “Es una manera de romper ese silencio y esa omisión que se ha hecho sistemáticamente de la identidad cultural palestina y de desmitificar la versión sionista tradicional de que los palestinos no tienen una cultura ni tienen un ánimo poético ni un gran espíritu literario”, apunta el autor, defendiendo así “una cultura muy dada a crear cultura a través de las palabras”. “Se ha convertido en un refugio el que aislarse frente a los bombardeos, los desplazamientos y el genocidio”, cuenta a este periódico.

El poeta Waddah M. Abujami

El poeta palestino Mohamed Wadah Abujami en Casa Árabe de Madrid antes de la presentación de "Gaza: poemas contra el genocidio". Fotografía de Marta Jara.

Cuando alguien escucha a los artistas recitar sus poemas, o incluso con la mera lectura de los mismos, se percibe también el deseo de que un futuro mejor es posible, de que no todo está perdido. “La resistencia o la capacidad de hacer frente a todo lo que está pasando no es una cuestión de elección. No tenemos otro remedio”, explica Waddah M. Abujami. “No solo al ciudadano gazatí, pues al propio poeta de Gaza no le queda otra que resistir porque es la única forma de mantenerse con vida. Estamos ante una guerra de exterminio”, destaca. Asimismo, como persona que hace arte, el escritor declara que “cualquier persona, ya sea un artista o no, debería pensar que es lícito posicionarse del lado de esta gente que está sufriendo”.

 

Recientemente, figuras de gran importancia en la cultura nacional como Rosalía han sido acusadas de no utilizar su plataforma para condenar el genocidio que comete Israel. Waddah M. Abujami indica que, “si uno analiza lo que es la cuestión palestina, se dará cuenta de que hay un pueblo que está sufriendo una persecución y a quien se le está arrebatando su vida, su tierra y su cultura”: “Lo que yo le digo a esta gente, que siendo artistas o creadores se supone que deberían tener un sentimiento humano especial, y que no adopta ninguna postura o que se ponen de perfil, es que lo hacen desde un punto de vista de la cobardía. Están en la zona gris de la realidad”.

La poeta Doha Alkahlout

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Doha Al Kahlut, una de las autoras que participa en "Gaza: poemas contra el genocidio", en casa Árabe de Madrid el 5 de noviembre de 2025 antes del acto de presentación. Fotografía de Marta Jara.

“Cuando te posicionas a favor de un asunto justo pero que, a la vez, es polémico porque va en contra de la corriente de pensamiento general y, sobre todo, del gran poder, muchas veces no lo haces por falta de convicciones, sino por miedo”, agrega el poeta, “porque piensas que puedes perder tu trabajo, tu público, tu influencia, que no te van a volver a llamar para una exposición, un concierto o un recital, que te van a dejar de publicar...”. “Eso significa que valoras mucho más unos aspectos muy concretos y, al mismo tiempo reducidos, que este gran objetivo que es el de estar con la gente que sufre. Todos somos parte de la misma humanidad”, reivindica Waddah M. Abujami.

 

Por otro lado, la artista palestina Doha Alkahlout, quien también está presente en el poemario, es profesora de lengua árabe y tiene 28 años. Su familia es originaria de la aldea de Naalia, destruida en las razias de las milicias sionistas en 1948. En su poema La voz de la guerra escribe: “Qué bien se desmorona la memoria, qué bien se llora en las capitales del mundo”. “Comprendo que es muy difícil para alguien que está fuera [de Gaza] comprender todo el dolor, el desgarro y la destrucción que estamos sufriendo”, dice la autora al respecto. “Es imaginable porque ni nosotros mismos en algunos momentos podemos asumir todo esto que estamos padeciendo”, añade.

 

No obstante, Alkahlout celebra que exista gente que trate de solidarizarse con la situación: “Hay gente que llora de verdad y que siente el padecimiento”. Para ella, la literatura logra mantener vivos los nombres de quienes ya no están o de quienes sufren. “Hay que nombrar a las personas, decir su nombre y su apellido completo. Somos mucho más que los números y la estadística”, sentencia. En alusión a este mismo punto, Waddah M. Abujami celebra el legado del arte: “Cierto es que la poesía no ha parado el genocidio, ni siquiera lo que está ocurriendo hoy en día, porque el genocidio no se ha detenido, pero te hace sentir, como gazatí, que hay alguien a quien le importas y que lee las circunstancias terribles por las que estás pasando”.

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Ebbaba Hameida entrevista para rtve a la poeta gazatí Fatena al-Ghurra, una de las poetas palestinas incluida en la antología preparada por el profesor Ignacio Gutiérrez de Terán "Gaza: poemas contra el genocidio".

Sin la fuerza de las mujeres gazatíes nuestro pueblo no habría sobrevivido


Francisco Carrión entrevista en El Independiente al poeta Mosab Abu Toha

El poeta de la muerte en Gaza: “Intento que al menos sobrevivan las historias de los asesinados”

Francisco Carrión @fcarrionmolina El Independiente 23/07/2025

“Nos merecemos una muerte mejor/ Nuestros cuerpos están desfigurados y retorcidos,/ bordados con balas y metralla./ Nuestros nombres se pronuncian mal/en la radio y televisión...”, escribe Mosab Abu Toha, el gazatí que zurce el dolor y la rabia a golpe de poemas. Sus versos son directos y punzantes. Como los proyectiles israelíes que matan a diario desde octubre de 2023 a decenas de palestinos. Pero, a diferencia de la metralla que llueve sin cesar sobre la Franja, los dardos de Abu Toha son inofensivamente pacíficos. Solo sacuden la conciencia de quienes los leen.

 

“Por desgracia, la realidad hoy resulta peor que lo que cuenta ese poema”, advierte en conversación con El Independiente Abu Toha. “Lo escribí sobre nuestro pueblo, sobre cómo nuestros miembros fueron descuartizados por los ataques aéreos y sus nombres no se pronunciaban correctamente en la televisión. Pero el 7 de octubre, después de que Israel iniciara su genocidio contra el pueblo, la muerte se ha cobrado cientos de miles de vidas. 60.000 de ellas por ataques aéreos y balas. El resto murió porque no hay medicinas, ni combustible, ni ambulancias, ni atención médica. Así que, si tuviera que volver a escribir el poema, también añadiría el hecho de que muchas familias quedaron sepultadas bajo los escombros de sus casas durante meses. Ya no son solo personas desmembradas y desfiguradas por los bombardeos, sino también personas que quedaron bajo los escombros”.

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Mosab Abu Toha en la presentación de Cosas que tal vez halles ocultas en mi oído en Casa Árabe de Madrid.

En su cuenta de X, desafiando la censura que impone la corrección política que trata de evitarnos ver la cruda realidad de cuerpos mutilados, despedazados o ensangrentados, Abu Toha -afincado en Estados Unidos tras su salida de Gaza vía El Cairo- comparte las historias de los asesinados. Les concede el nombre y una biografía que una contienda sin fin les niega.  “Hace unos meses vi el vídeo de una niña que quedó aplastada bajo el techo de un aula donde se había refugiado con su familia. La mitad de su cuerpo estaba sepultada bajo el techo y la otra mitad colgaba. Nos merecemos un día mejor. Esto no es la guerra. Esto no es la muerte. Espero que no sea la muerte en absoluto”, desliza el autor de Cosas que tal vez halles ocultas en mi oído, publicado en castellano por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo.

Desde los primeros bombardeos hace 21 meses, Abu Toha ha perdido en Gaza a decenas de parientes, amigos y vecinos. El domingo a la lista de muertos se añadió Ali. “Mi primo Ali ha muerto hoy mientras esperaba comida. Tenía 34 años y era padre de cuatro hijos. Mirad cómo el hambre le había demacrado el rostro y agotado el cuerpo”, escribió tras recibir la noticia. “Hoy ha sido un día de pérdidas insoportables. Mi primo ha sido asesinado, el hermano de mi esposa y otro primo han resultado heridos, y muchos de mis amigos del barrio han regresado con miembros amputados. Eran hombres jóvenes, hijos, padres, que habían salido desesperados para traer aunque fuera un poco de comida a sus familias. Sus frágiles cuerpos apenas podían soportar el viaje de más de 10 kilómetros, pero ¿qué otra opción tenían? ¿Cómo puede alguien quedarse en una tienda de campaña mientras sus hijos y sus padres ancianos se retuercen de hambre? Lo que está haciendo Israel es monstruoso, y debe rendir cuentas”, relata.

Abu Toha -galardonado este año con el Premio Pulitzer por una serie de ensayos publicados en The New Yorker que narran la vida en Gaza- salió de Gaza a finales de noviembre de 2023 tras ser secuestrado durante tres días por las fuerzas israelíes. “Los israelíes me lo robaron todo: el pasaporte, mi familia, mi dinero, mis tarjetas de débito y crédito, mi ropa, mis zapatos, todo lo que tenía, incluso mi reloj. Cuando llegamos a Egipto, me obligaron a solicitar un visado para Estados Unidos”, admite. Desde entonces, observa el exterminio de los suyos desde lejos. Van cayendo uno a uno. Sin tregua, entre rumores de un alto el fuego que llevan semanas negociando Hamás e Israel en Qatar y que nunca llega.

“Lo estoy perdiendo todo. No puedo detenerlo. Veo cómo me arrebatan todo, las vidas de algunos de mis amigos y algunos de mis alumnos. He pasado el último año y medio viendo cómo lo perdía todo, viendo cómo me arrebataban para siempre las cosas que amo”, maldice.

“La casa bombardeada. Todos han muerto:/ los niños, los padres, los juguetes, los actores de televisión,/ los personajes de las novelas y los libros de poesía,/ «yo», «él» y «ella». No quedan pronombres. Ni siquiera/ para los niños cuando aprendan las oraciones/ el próximo año. La metralla vuela en la oscuridad,/ busca las risas de la familia,/ ocultas tras montones de muros desfigurados y marcos sangrantes. La radio/ ya no habla. Se han quemado las pilas,/ la antena está rota./ Hasta el locutor sintió dolor cuando la radio/ fue alcanzada. Hasta nosotros, al oír la bomba/ mientras caía, nos arrojamos/ al suelo,/ cada uno contando a los de alrededor./ Estábamos a salvo, pero el corazón nos duele todavía.”

“Sigo escribiendo poemas, pero como estoy viajando y también sigo las noticias, traduzco y publico en mis redes sociales, no dedico tanto tiempo a escribir poesía como antes. Ni siquiera puedo sentarme a pensar en escribir un poema. Escribo poemas de vez en cuando, pero no como antes”, reconoce Abu Toha. En los ratos en los que deja de informar del reguero interminable de muertes, el poeta regresa a los versos. “Gaza se ha convertido en un gran funeral” es el título de uno de los poemas que ha logrado pergeñar en los últimos meses.

Sostiene que, a pesar de la carnicería que sobrevuela Gaza, no ha pensado jamás en rendirse. Su salvavidas es la poesía. Estrofas que, como balas, cruzan el espacio y rompen el silencio y la indiferencia, cuando no la complicidad, con los que los despachos en Occidente tratan con la operación militar israelí. “Los poemas que escribo no tratan sobre matar a otras personas. No incito a la gente a matar a otras personas como hacen los israelíes con nuestro pueblo en Gaza, en el Líbano y también en Siria. Pero lo único que puedo hacer con mi poesía es resistir el borrado, el acto de olvidar las historias de las personas que fueron asesinadas por las fuerzas israelíes. Me resisto al borrado, al olvido de estas historias. Llevo estas historias a las personas que no saben nada sobre Gaza. Me resisto al genocidio israelí compartiendo las historias de cada uno de mis alumnos, de mi pueblo, de los niños, los padres y las madres y de todos”.

De viaje en viaje, Abu Toha -que pasó por Madrid el pasado noviembre- reconoce que la reacción internacional al sufrimiento en Gaza -donde el hambre deja su marca en cuerpos esqueléticos- le ha hecho perder parte de la esperanza. “Todo el mundo ha estado viendo lo que está pasando en Gaza. Mucha gente en todo el mundo ha pedido un alto el fuego, un embargo de armas. Solo hay que esperar. Los gobiernos del mundo han ignorado todo esto. La gente en Estados Unidos y Europa ha pedido a sus gobiernos que dejen de enviar armas a Israel. Ningún político en todo el mundo ha dicho que el pueblo palestino tiene derecho a defenderse bajo la ocupación. Nadie ha hablado de ningún derecho que tenga el pueblo palestino por vivir bajo la ocupación. Pero Israel tiene derecho a todo. Tiene derecho a defenderse matando a los niños y a sus padres. Tienen derecho de destruir casas, de volar casas en Cisjordania y también en Gaza...”.

Y frente a los densos silencios, Abu Toha apuesta por “la educación”. “La gente necesita aprender, leer, escuchar al pueblo palestino, sus historias y sus esperanzas. Occidente, en general, no ha sabido escuchar al pueblo palestino, no ha sabido proteger sus derechos humanos, sus derechos básicos a existir en su propia tierra, a obtener lo que todo el mundo obtiene como ser humano”, comenta.

Una tarea para que el poeta que retrata la muerte en Gaza aún estamos a tiempo. “Nunca es demasiado tarde. No tiene sentido dejar de hablar de lo que está pasando. Porque eso es lo que quiere Israel. Eso es lo que quieren los genocidas que quieren matar a todo el mundo en Gaza, en Palestina, y robarles la tierra. Eso es lo que quieren. Así que no debemos hacer lo que ellos quieren”, replica. “¿Agotado? Sí, me siento agotado, por supuesto. Soy un ser humano. Pero no puedo quejarme porque mi gente en Gaza está siendo torturada”.

Abu Toha prefiere decir que la poesía “no es su arma sino una herramienta de supervivencia". “Porque cuando doy voz a mi pueblo, que no tiene voz, a mis alumnos que fueron asesinados, intento que sobrevivan. Aunque ellos no sobrevivan, al menos sus historias sobrevivirán”, murmura. Gaza lleva sitiada desde 2007. Siempre hay drones, F-16, y en el mar hay buques de guerra y cañoneras. Nunca ha habido paz en Gaza. La paz llegará cuando Palestina sea libre y cuando el pueblo palestino tenga derecho a vivir en su propia tierra con dignidad y sin ocupación”, concluye.

A pesar de la metralla que ha desfigurado la Franja, reducido a escombros su geografía y convertido en nómadas perpetuos a su menguante población, el poeta sueña con retornar a lo que queda de casa. “Me encantaría ir a Gaza ahora, después de terminar mi llamada contigo. Espero poder volver pronto para reconstruir y ver a mi familia. No veo a mi padre desde hace más de un año. Tampoco a mi madre. No veo a mis hermanos ni a sus hijos. Mi hermana dio a luz hace meses y es el primer bebé que no he visto, al que no he besado, al que no he cogido en brazos, al que no he acunado...”.

Artículo completo en El Independiente


Presentaciones de Palestina. La existencia negada

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Presentación de «Palestina. La existencia negada» en la Llibreria Documenta el 22 de septiembre de 2025, con la participación de la autora, Teresa Aranguren, y de Salah Jamal.

 

Palestina, quina sortida al conflicte?

Per O. Sylvia Oussedik | 25 de setembre de 2025

 

Arran de la sortida del llibre Palestina la existencia negada, la llibreria Documenta de Barcelona va reunir a Teresa Aranguren, periodista, corresponsal en zones en conflicte, com ara la guerra del Golf, els Balcans, Iran-Iraq, Palestina, professora i autora d’aquest llibre amb Salah Jamal, metge, professor, escriptor i membre destacat de la comunitat palestina a Barcelona per parlar de la situació actual a Gaza i les possibles sortides al conflicte.

 

Amb una capacitat notable de síntesi, Teresa Aranguren va mostrar tot el procés seguit per arribar a negar l’existència de Palestina, des dels mites bíblics o la faula d’una terra sense poble, preàmbuls per justificar la legitimitat de l’estat jueu, fins a la gestació en el segle XIX del moviment sionista en el centre d’Europa fins als nostres dies.

 

Per bé que els relats oficialistes destinats a minimitzar o a justificar la barbàrie que s’ha anat estenent perden cada vegada més credibilitat, tot el que està passat ara mateix succeeix per què fins ara no ha passat res en contra.

 

Deia Teresa Aranguren, que les solucions a vegades arriben després de llargs processos molt dolorosos i tan ella com Salah Jamal varen coincidir a dir que el primer de tot és reconèixer que per bé que occident, oficialment ja no té colònies, l’esperit colonialista continua molt arrelat. Tots dos varen coincidir a dir que són tres les possibilitats que se’ns presenten:

 

  1. Que guanyi l’esperit colonialista com va succeir al EUA i a Austràlia. Això vol dir concloure l’extermini, el genocidi del poble palestí.

 

  1. Que s’aconsegueixi un estat palestí independent, el que molta gent de bona fe reclama.

 

Salah Jamal va plantejar que això és cada vegada més difícil d’imaginar, ja que si recordem el mapa de la zona que fa pensar en la pell d’un lleopard on les taques serien parts d’aquest estat palestí, aïllades les unes de les altres, un estat palestí així, seria difícilment funcional.

 

  1. La creació d’un estat únic, laic, que evidentment no es podria dir Israel, un mena de Sud-àfrica.

 

Totes tres són vies que són difícils d’acceptar o d’imaginar. Però no podem abandonar aquest poble i una cosa és ben certa, als que diuen que els palestins i palestines no existeixen, els hi hauríem de preguntar a qui estan matant va concloure Teresa Aranguren.

 

L’acte va sobrepassar l’aforament de la llibreria i la cua per parlar amb l’autora i signar llibres va ser llarga, cosa que ens complau i és que, com ens va comentar en el seu moment l’editora Inmaculada Jimenez, es tracta d’un llibre imprescindible que pot interessar tant als que desconeixen la història més recent, com als que desitgen anar més enllà de les informacions dels mitjans de comunicació habituals.

Artículo completo en realitat 25/9/2025

 

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Teresa Aranguren y Marta García Saguar presentan «Palestina. La existencia negada» en la librería La Guarida de Cercedilla el domingo 27 de julio a las 12.30.

 

 

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Karim Hauser, Isaías barreñada y Teresa Aranguren presentan «Palestina La existencia negada»

Teresa Aranguren y «la existencia negada» de Palestina: «Junto a los cadáveres de Gaza se está enterrando el derecho internacional»

La periodista, que fue enviada especial durante años en Oriente Medio, ha presentado en Toledo su nuevo libro. Considera que «la Unión Europea, con las contadas excepciones, ocupará una posición de vergüenza» por su papel ante el genocidio

01/07/2025 Fidel Manjavacas | toledodiario.es

«Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra» es el eslogan que ha arraigado en la conciencia colectiva como una verdad y que en realidad es «un gran bulo» sobre el pueblo de Palestina, cuya existencia ha sido sistemáticamente negada en la historia. Esta es la premisa central sobre la que la periodista Teresa Aranguren explica en un nuevo ensayo el origen del conflicto entre Israel y Palestina, a finales del siglo XIX, hasta el genocidio actual.

En ‘Palestina. La existencia negada’ (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2025), la escritora alavesa desmonta «esta gran mentira» con la que se ha tratado también de «justificar el movimiento sionista», tal y como apunta en una entrevista con Toledodiario.es antes de presentar este libro en el centro cívico de Santa Bárbara, en un acto organizado este lunes por Mujeres de Negro contra la Guerra de Toledo.

El pueblo de Palestina sufre desde hace décadas la expulsión de un territorio en el que ha sido borrado de los mapas. «El conflicto con Israel no es ancestral, pero es antiguo. Comenzó por la confluencia de dos movimientos estrictamente europeos: el sionismo, que nace en el corazón del Imperio austrohúngaro y la Rusia zarista, y el colonialismo del Imperio Británico», apunta, al tiempo que precisa que el movimiento sionista inicial era exclusivamente de judíos europeos ya que los de Oriente no participaron en sus inicios.

Los intereses de estos dos fenómenos, subraya Aranguren, «van a determinar el trágico destino de la población de Palestina, que no sabe nada de lo que se está gestando en despachos de Londres y de Centroeuropa». Un destino que actualmente está protagonizado por «los crímenes de guerra clarísimos» que se están cometiendo en Gaza, «bombardeando hospitales, zonas residenciales, asesinando a periodistas o a personal sanitario», ante «la indiferencia o la pasividad de gran parte del mundo, especialmente de Occidente», lamenta.

En este nuevo ensayo, hace referencia también a fuentes históricas que desmienten categóricamente la situación que se reflejaba sobre Palestina en el inicio del conflicto. Ya en 1891, un judío ruso -Arthur Ginsberg- viajó a lo que él llamó Israel y documentó la falsedad de «la propaganda sionista que describía la tierra como un desierto vacío» en el ensayo ‘Verdad de la tierra de Israel’, apunta la periodista, cuya trayectoria profesional ha estado ligada a la información internacional del mundo árabe y zonas en conflicto.

La narrativa occidental sobre Palestina a menudo se ha limitado a lo reflejado en los relatos bíblicos, confundiendo mito con historia. Sin embargo, el nombre de Palestina aparece en documentos asirios desde el siglo XX antes de Cristo y ha sido mencionado con este nombre a lo largo del Imperio Romano y el Imperio Otomano hasta nuestros días. Aunque los fundadores de Israel, como Ben Gurión, eran en su mayoría laicos, la utilización de la Biblia como justificación religiosa se volvió habitual, señala Aranguren.

Se han utilizado los relatos bíblicos «como si fuesen la historia, sustituyendo la historia real». Esto es comparable a usar la mitología griega para narrar la historia de Grecia. «La verdadera historia de Palestina es antiquísima y está muy bien documentada», desde la prehistoria hasta períodos como el persa y las épocas de Saladino o Suleimán, de las cuales quedan numerosos vestigios como la muralla de Jerusalén, construida por Suleimán en el siglo XV, recuerda la periodista.

Así, sostiene que la ideología sionista ha silenciado esta rica historia para crear «una falsa continuidad entre los tiempos bíblicos, el reino de David y el actual Estado de Israel». «Hacen un salto en el que toda la historia entre medias desaparece e Israel se convierte en la culminación del relato bíblico. ¿Y qué pasa con la historia real de Palestina? Pues hay que borrarla», indica sobre el devenir de este pueblo de la cuenca mediterránea, cuya sociedad a finales del siglo XIX y principios del XX no se diferenciaba mucho de la española, griega o del sur de Italia, compartiendo gastronomía, gestos y hasta rasgos físicos.

El hambre como arma de guerra

«Hay mucha gente con los ojos verdes», resalta con una sonrisa y la mirada de quien ha sido durante 15 años enviada especial en Oriente Medio y conoce perfectamente la complicidad y la relevancia de países como Estados Unidos en un momento «peligrosísimo», en el que «el derecho internacional» y las normas establecidas tras la Segunda Guerra Mundial para frenar la barbarie «se están enterrando bajo los escombros, junto a los cadáveres de la población de Gaza».

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Teresa Aranguren y Eva Jiménez presentan «Palestina. La existencia negada» en Toledo.

En este punto, Aranguren, que ya ha visitado Toledo en otras ocasiones para hablar sobre el conflicto palestino-israelí, considera que el «gobierno demócrata de Joe Biden fue totalmente cómplice y permitió que Israel lanzase una campaña de exterminio, pero al mismo tiempo intentaba de vez en cuando hacer alguna presión, por ejemplo, para lograr un alto el fuego». Ahora, bajo el nuevo mandato de Donald Trump, afirma que lo que está ocurriendo «es ya de un nivel de atrocidad que es difícil de describir y al mismo tiempo no afecta solo a Palestina», como se ha demostrado con el reciente ataque a Irán.

«Es parte del mismo conglomerado que el señor Netanyahu», indica, al tiempo que advierte de «la complicidad de Estados Unidos», que a su juicio no solo «da el visto bueno o mira para otro lado ante una campaña claramente de exterminio» sino que «colabora activamente en ello». Como ejemplo, alude al «uso del hambre como arma de guerra» y la sustitución de ONGs experimentadas como la Agencia de Naciones Unidas por «una organización de mercenarios» que ha llegado a «disparar a la gente hambrienta que buscaba alimentos».

Respecto al papel de Europa en este genocidio, Aranguren indica que «está siendo básicamente de complicidad con Israel», aunque precisa que «hay excepciones». «Como española, yo puedo sentirme por lo menos reconfortada de que el Gobierno haya indicado otro camino y haya liderado junto a Irlanda, Noruega y Eslovenia otro modo de afrontarlo, aunque no es suficiente. El reconocimiento del Estado de Palestina no cambia la atrocidad y la crueldad que está sufriendo la población palestina, pero sí lanza un mensaje».

Por el contrario, afirma sentirse «muy decepcionada con la Unión Europea», especialmente con países como Alemania, que a su parecer «está utilizando torticeramente la idea de que tienen mala conciencia porque fue el país del nazismo que llevó a cabo un intento de genocidio de los judíos europeos». «A cuenta de eso está siendo cómplice en la venta de armas, en el respaldo diplomático y político de otro genocidio contra un pueblo árabe».

Cuestionada sobre cómo cree que se recordará en los libros de historia al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, la periodista lo tiene claro: «Quedará como uno de los grandes asesinos de la historia». «Y no solo eso. La Unión Europea, con las contadas excepciones, ocupará una posición de vergüenza, de consentimiento». En el futuro, dice, habrá gente que se pregunte: «¿y por qué los europeos consintieron esto? ¿Por qué no pararon el genocidio?». «La respuesta es muy triste».

Artículo completo en toledodiario.es


Mosab Abu Toha convierte en poemas el padecimiento palestino «para abrir mentes y oídos»

Mosab Abu Toha convierte en poemas el padecimiento palestino «para abrir mentes y oídos»

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Presentación de "Cosas que tal vez halles ocultas en mi oído" con el autor Mosab Abu Toha, Ana Rossetti, Karim Hauser y Nono en Casa Árabe de Madrid el 26 de noviembre de 2024.

Rosa Díaz

Madrid, 27 nov (EFE).- El mundo «ha abandonado a los palestinos», según el escritor gazatí Mosab Abu Toha, pero él no ceja en su empeño de relatar su sufrimiento porque «la única manera de detener este genocidio es penetrar en los corazones de piedra de los gobernantes» y hacerles entender que quienes están muriendo «son seres humanos».

El autor de Cosas que tal vez halles ocultas en mi oído, inspirado en el drama de los gazatíes entre 2001 y 2021, acaba de escribir otro libro, ‘Forest of noise’, que captura la vida y la muerte de sus compatriotas en el último año y con el que espera ayudar a «romper el silencio».

Según afirmó el escritor en una entrevista con EFE en Madrid, «Israel no solo mata a los palestinos, sino que además quiere que no se hable de ello» y el silencio que está imponiendo «es cada vez peor, porque los palestinos nunca han dejado de gritar».

Mosab Abu Toha, nacido en Gaza en 1992, sabe que en el mundo hay personas que «escuchan a los palestinos, que saben de su sufrimiento y que se manifiestan en las calles» pidiendo el fin de la guerra.

Pero los gobernantes «son cobardes y racistas» y «siguen vendiendo armas a Israel porque no dan valor a la vida de los palestinos».

El silencio de Occidente

El escritor lamenta que el silencio se haya impuesto en muchos países de Occidente donde, según dice, los medios de comunicación no dan voz a los palestinos.

«Me cuesta hablar con los medios de comunicación occidentales porque no quieren que hable de política -señala-, pero yo lo único que hago es hablar de mí, de mi familia, de mis estudiantes, de mi esposa, que el mes pasado perdió a su tío y a su esposa, y a tres de sus hijas, una de ellas asesinada junto con su marido y sus cinco hijos».

«Si a los palestinos no nos dejan habla de nosotros mismos, ¿qué podemos hacer», se pregunta.

Mosab Abu Toha logró salir de Gaza a finales del año pasado después de haber sido encarcelado por el ejercito israelí y liberado gracias al clamor internacional de sus colegas del PEN Club Internacional y el activismo digital de sus lectores.

Ahora vive en Estados Unidos, pero su alma está en Gaza y sigue el día a día de sus compatriotas a través de las redes sociales.

«El genocidio ocurre a la luz del día y cualquiera que quiera verlo puede verlo en redes, pero los gobernantes no quieren», denuncia.

Durante los meses que lleva en Estados Unidos, Mosab Abu Toha ha escrito un segundo libro que «se parece al anterior, porque habla de los mismos asesinos, del mismo país, del mismo paisajes, pero en el que hay todavía más cadáveres, más escombros y más gritos».

Cuando alguien escribe un poemario como ‘Things you may find hidden in my ear’, en el que hay tanta guerra y destrucción, desea no tener que volver a hacerlo», pero se ha visto obligado por la guerra de Gaza y acaba de publicar en inglés ‘Forest of noise’.

Los gazatíes están perdiendo la esperanza

Reconoce que es difícil que su pueblo mantengan la esperanza después de «catorce meses muriendo» y sabe que «hay muchas personas que ya la han perdido y solo desean morir» porque «¿de qué les sirve salvarse de un bombardeo si poco después llega otro?».

A él mismo le cuesta seguir esperanzado, aunque de vez en cuando recibe alguna buena noticia, como la orden de arresto de la Corte Penal Internacional contra Netanyahu, que en su opinión «llega tarde» pero «demuestra que Israel es un estado criminal» en el que gobiernan «personas peligrosas que ven a los palestinos como animales».

A pesar de que el drama palestino no parece tener fin, Mosab Abu Toha sigue escribiendo en verso las historias de sus compatriotas porque «la poesía no salva vidas ni cura heridas, pero puede abrir los ojos, la mente y los oídos de quien la escucha».

Los muertos en Palestina «no son números, son personas con historias individuales que no quiero que se pierdan». EFE


Mosab Abu Toha presenta en Casa Árabe de Madrid "Cosas que tal vez halles ocultas en mi oído. Poemas desde Gaza"

 

 

 

 

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Presentación de "Cosas que tal vez halles ocultas en mi oído. Poemas desde Gaza" en Casa Árabe el 26 de noviembre de 2024. Para acceder al acto es imprescindible inscribirse en este formulario

Adonis, Premio Internacional Joan Margarit de Poesía 2024

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Adonis presenta en Casa Árabe El Libro acompañado por su traductor Federico Arbós y la académica Clara Janés, directora de la colección "poesía del oriente y del mediterráneo".

Recibimos con enorme satisfacción la concesión al poeta Adonis del Premio Internacional Joan Margarit de Poesía. Adonis, de quien hemos ido publicando desde 1993 sus títulos más relevantes, es uno de los pilares de nuestra colección de poesía dirigida por Clara Janés, con títulos como Libro de las huidas y mudanzas por los climas del día y la noche (1993), en traducción de Federico Arbós; Canciones de Mihyar el de Damasco (1997), en traducción de Pedro Martínez Montávez y Rosa Isabel Martínez Lillo, y su monumental trilogía El Libro (El ayer, el lugar, el ahora), de la que ya han aparecido los dos primeros títulos El Libro (I) [2005] y El Libro (II) [2018], ambos traducidos por Federico Arbós, que ya ha emprendido la traducción de El Libro (III). No menos importantes son sus ensayos, de los que hemos publicado Poesía y poética árabes (1997), traducido por Carmen Ruiz Bravo-Villasante y Sufismo y surrealismo (2008), traducido por José Miguel Puerta Vílchez.

Compartimos con el jurado del premio formado por Javier Santiso, fundador de la Editorial la Cama Sol; Luis García Montero, director del Instituto Cervantes y poeta; Héctor Abad Faciolince, escritor; Ana Santos, exdirectora de la Biblioteca Nacional, lugar donde se encuentra el legado de Joan Margarit, y Mònica Margarit, hija del poeta, su apreciación de la obra del poeta como "una obra lírica de calidad indiscutible", "un diálogo cultural entre civilizaciones, entre Oriente y Occidente".

Nuestra felicitación al gran poeta árabe, que ha sabido conjugar su estro poético con su rigor intelectual y su compromiso político.

 

 

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Adonis: Sufismo y surrealismo
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Adonis: Canciones de Mihyar el de Damasco
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Adonis: El Libro (II)
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Adonis: Libro de las huidas y mudanzas por los climas del día y la noche
Adonis-El-Libro (I)
Adonis: El Libro (I)
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Adonis: Poesía y poética árabes

El 16 de mayo de 2024, en Casa Árabe, acto de conmemoración de la Nakba palestina con la presentación de Palestina/48, de Luz Gómez, lectura de poemas y música.

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El 16 de mayo de 2024, en Casa Árabe, acto de conmemoración de la Nakba palestina con la presentación de Palestina/48, de Luz Gómez, lectura de poemas y música.

El jueves 16 de mayo, Casa Árabe organiza en su sede de Madrid este acto de conmemoración de la Nakba en su 76 aniversario, con la presentación de la obra "Palestina/48" de Luz Gómez. El acto incluirá una lectura de poemas en árabe y español, así como un homenaje musical con laúd y voz. Inscríbete para asistir.

Nunca ha sido más pertinente hablar de catástrofe en Palestina. “Catástrofe” es lo que significa Nakba, pero no solo. Como todos los años, Casa Árabe organiza un acto en torno al 15 de mayo de 1948, cuando el Estado de Israel declaró la independencia sobre casi el ochenta por ciento de la Palestina histórica. En el proceso, más de 800 mil palestinos fueron expulsados de sus casas y tierras, mientras que 531 pueblos palestinos fueron borrados del mapa. El trauma que provocó es conocido como la Nakba. Pero los palestinos también se refieren a al-nakba al mustamirra, la “Nakba continua”: más allá de un acontecimiento histórico, es un proceso continuo de desposesión y limpieza étnica. Los últimos siete meses el mundo ha sido testigo del recrudecimiento de este proceso, en niveles de violencia e impunidad insospechados, una nueva nakba sin tapujos en pleno siglo XXI.

Sin embargo, las voces palestinas y de los defensores de su causa no han dejado de escucharse; en las calles de las grandes capitales del mundo y en los campus universitarios continúa la lucha por detener la limpieza étnica en Gaza y visibilizar la cultura palestina. El libro de Luz Gómez Palestina/48. Poemas del Interior, editado por ediciones de oriente y del mediterráneo, ofrece una selección de tres de los principales poetas palestinos del Interior, que tras la Nakba de 1948 se quedaron en el territorio que se convirtió en Israel: Rashid Hussein (1936-1977), Samih al-Qasim (1939-2014) y Taha Muhammad Ali (1931-2011). Las voces de estos poetas despertaron en los palestinos del Interior la conciencia de su identidad y la exigencia de igualdad y reparación. Con el tiempo, dieron cuenta también del fracaso de sus sueños y cantaron la lucha común por Palestina.

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Samih al-Qasim, Taha Muhammad Ali y Rashid Hussein, los tres poetas recogidos en Palestina/48

La presentación del libro a cargo de la autora irá acompañada de una lectura de poemas en árabe y español, realizada por distintas voces para conformar una suerte de coral poética por Palestina. Como colofón y como parte de esta coral, la cantante Linda Al Ahmed y el laudista Hames Bitar se unirán en un breve homenaje musical al pueblo palestino.

El acto podrá seguirse en directo en el canal de Casa Árabe en Youtube

 


EL POETA TROYANO

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Mahmud Darwish interviene en uno de los muchos recitales de poesía en los que participó.

Mahmud Darwish estará presente, junto a Adonis y Al-Bayati, a través de sus traductores Luz Gómez y Federico Arbós,  en la celebración en Casa árabe del Día mundial de la poesía.

Incluimos a continuación un fragmento del Prólogo de Luz Gómez a esta edición de una antología de las entrevistas que Darwish fue concediendo a lo largo de su vida:

La siempre peliaguda relación entre modernidad y tradición está vinculada en los poemas de Darwish con asuntos tan complejos como la identidad y sus condicionantes. La justa valoración del pasado y la herencia recibida no pueden convertirse en una autodefensa que coarte la creatividad y la pluralidad del ser, dice Darwish por boca de Edward Said en «Contrapunto», la elegía que le dedicó. Así, cuando avanzada ya la cincuentena Darwish se declaró un poeta troyano, el simbolismo estaba justificado: «Yo he elegido ser un poeta troyano. Pertenezco decididamente a la estirpe de los perdedores: privados del derecho a dejar huella de su derrota, privados hasta del derecho a proclamarla. Ahora bien, acepto la derrota, no la rendición». La mirada del poeta palestino a la Nakba, la desposesión palestina, garantiza la victoria colectiva sobre el futuro, que la Ocupación israelí pretende que no sea otra cosa que el olvido de Palestina.
Ser un poeta troyano no es un mandato, es un destino. Darwish era consciente de ello. Troya desapareció del mapa, no de la historia. Y aunque la estirpe troyana perduró en otras latitudes, su nombre se extinguió. Sin embargo, la epopeya darwishiana se libra en el presente, no en el pasado, ni mucho menos en la leyenda. En estas conversaciones, se desgranan severas observaciones políticas, no exentas de mordacidad o de autocrítica cuando es el caso. Darwish no rehúye hablar de la actualidad política. La suya es una poética de la presencia de Palestina contra el poder de los mitos y los tanques israelíes que, con suerte, concede al poeta ser «palestino» pero no «de Palestina». Lo dejó dicho en un verso memorable: «Se llamaba Palestina. Se sigue llamando Palestina».
Darwish, que nunca negó que en sus inicios cultivara la poesía de resistencia, reclamó su derecho a una evolución hacia posiciones de universalidad poética. Lo cual, por otra parte, y según su pensamiento, le permitía expresar mejor la tragedia palestina. Si el derecho al fin de la Ocupación y el retorno son parte inseparable del derecho universal a la libertad y la justicia, para Darwish escribir sobre el amor o la belleza refuerzan la humanidad del ser palestino y lo preservan de la contingencia histórica, que lo empuja a la extinción.

Luz Gómez


PRESENTACIÓN DE "LAS COCINAS DE GAZA"

El pasado día 29 de noviembre, coincidiendo con el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino instituido por la ONU en 1977, en el marco de la Semana de Palestina organizada por Casa Árabe de Madrid, tuvo lugar la Presentación de «Las cocinas de Gaza. Un viaje culinario por Palestina», con la participación de Raquel Martí, directora de UNRWA en España, Sylvia Ourdia Oussedik, directora de la colección Sabores del Oriente y del Mediterráneo, y las autoras Maggie Schmitt y Layla El-Haddad (esta última por videoconferencia desde Washington), todas ellas presentadas, en nombre de casa Árabe, por Karim Hauser.
LAS COCINAS DE GAZA es mucho más que un libro de cocina, es también una aproximación a los habitantes de la Franja de Gaza, a su sociedad, a sus dificultades, a su lucha por la supervivencia y a su cultura. Añadimos a continuación un texto extraído del libro y el enlace al vídeo de la Presentación en Casa Árabe.

 

NA’EMA Y LA REVOLUCIÓN DE LAS HUERTAS DE LOS PATIOS

La nueva oleada de aficionados a hacer queso artesano y hortelanos de balcón y azotea quizá se sorprenderían si descubrieran hasta que punto coinciden con la población de Gaza.

Por toda Gaza, las familias están resucitando los viejos métodos de cultivo, de cocina y de conservación de la comida para sobrevivir a las restricciones impuestas por el asedio y los constantes cortes de luz. Enfrentados a un paro masivo como consecuencia del cierre de las fronteras y de la aniquilación del tejido productivo, los gazatíes se han volcado en masa en la agricultura a pequeña escala: en parcelas de tierra, si tienen acceso a ellas; en las azoteas y los balcones, si no tienen tierra.

Palomares y jaulas de conejos florecen en las azoteas de la ciudad. Los cortes de electricidad hacen que la refrigeración no esté asegurada, lo que conduce a un redescubrimiento de las viejas técnicas de conservación: proliferan los encurtidos y las compotas, y se pueden ver rejillas de secado en muchos patios traseros. Como a veces no se puede usar el gas para los hornos y los fuegos, muchas cocineras preguntan a sus abuelas cómo se encienden los hornos de arcilla, que se habían dejado de lado durante una generación.
Esta obligada autosuficiencia no se hace notar únicamente entre la gente corriente que trata de salir adelante; incluso el gobierno está respondiendo con planes estratégicos para reciclar a gran escala las aguas residuales y para promocionar una agricultura autóctona aprovechando las aguas pluviales.

No es una idea nueva. Durante la Primera Intifada, en la década de 1980, la palabra clave de la política y la vida cotidiana palestina era sumud, tenacidad. En la estela de la swadeshi de Gandhi, era un impulso político coordinado, asumido con entusiasmo por las organizaciones de base, para alcanzar la autosuficiencia y dar pasos hacia la independencia económica, social y psicológica de Israel.

Israel en aquel momento respondió incentivando los cultivos para la exportación y reclutando masivamente trabajadores para la agricultura israelí, con el resultado de que muchos de ellos abandonaran sus pequeñas explotaciones en Gaza a cambio de un trabajo asalariado mejor remunerado.

Una generación más tarde, con las fronteras cerradas, los jóvenes vuelven a cultivar la tierra como último recurso, recurriendo para ello al conocimiento agrícola de sus mayores.

 

Las cocinas de Gaza ha sido también objeto de atención de la emisión en árabe

de Radio Exterior de España. Podéis seguir aquí la emisión.

Y del programa Uhintifada de hala bedi. Podéis seguir aquí la emisión.


Presentación de "Las cocinas de Gaza. Un viaje culinario por Palestina" en Casa Árabe de Madrid

El lunes, 29 de noviembre, a las seis de la tarde, coincidiendo con el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino instituido por la ONU en 1977,   en el marco de la Semana de Palestina organizada por Casa Árabe de Madrid, presentación de

LAS COCINAS DE GAZA. UN VIAJE CULINARIO POR PALESTINA

En este libro —fruto de un trabajo de campo en 2010— hemos optado por presentar las comidas caseras en lugar de la comida de restaurante, que es mucho más uniforme en toda la región. Estos platos son un registro cultural de la vida cotidiana de la gente corriente: huellas de una historia desde abajo que se hace palpable en algo tan evocador y delicioso como un guiso humeante.
La comida se ha convertido para las gazatíes en una de las escasas posibilidades de expresar su pérdida, reafirmar su identidad y perpetuar su historia. En Gaza ir de casa en casa es hacer una excursión por la Palestina histórica de antaño, paladeando el legado de aldeas y comunidades de las que no queda ninguna huella.
Después de diez años de pobreza en aumento en Gaza, este libro ha asumido una triste función: documentar para los propios habitantes de Gaza tradiciones culinarias que no pueden ser transmitidas a las generaciones más jóvenes sencillamente porque las familias no tienen los medios necesarios para hacerlo.

Cuando llegó a nuestras manos la primera edición de este libro nos dimos cuenta de que no solo no había perdido nada de su vigencia, sino que llevaba camino de convertirse en un instrumento imprescindible para mantener viva la memoria histórica de Palestina.
Por otro lado, en los medios de comunicación, las únicas imágenes que se siguen mostrando, además de ser pocas y sesgadas, suelen ser de desolación: ruinas, víctimas anónimas y milicias combatiendo… Sin nombres, sin voz. Nos pareció que Laila y Maggie, las autoras, al entrar en los hogares y registrar las conversaciones que mantuvieron, anotando recuerdos, recopilando recetas, rescataban del olvido a mujeres y hombres con nombres y apellidos.
En los últimos meses hemos aprendido en nuestra propia carne qué significa «confinamiento»: imposibilidad de salir, miedo, angustia e incertidumbre, hemos agradecido tener un techo y disponer de no pocos recursos. Los casi dos millones de habitantes de la Franja de Gaza han visto cómo su situación, ya de por sí extremadamente precaria, se complicaba aún más. A la pandemia debida al coronavirus, han seguido los continuos bombardeos del verano de 2020, y si el agua siempre ha sido un arma de guerra, ahora lo es aún más.
Se ha hecho oídos sordos a las reiteradas peticiones de alto el fuego debido a la emergencia sanitaria. El silencio internacional ha sido, y sigue siendo, ensordecedor.
Cada uno lucha contra el olvido desde su posición, nosotras queremos hacerlo a través de este libro.

Ourdia Sylvia Oussedik